
Google te manda menos visitas y el email más: la lista de clientes que es tuya y cómo cuidarla sin escribir a nadie en frío
Parte de la serie sobre tiempo de respuesta a los contactos
En Francia las visitas desde Google cayeron un 24 % en dos años y las del email crecieron un 17 %. Qué hacer con los contactos que ya te dieron permiso.
Si tienes la sensación de que tu web recibe menos visitas desde Google que hace dos años, no es cosa tuya: ahora hay números que lo ponen en perspectiva.
El boletín Growth Memo, especializado en búsqueda y crecimiento, ha publicado un análisis con datos de Similarweb, una empresa de medición de audiencias web, sobre Estados Unidos y Francia. Francia es lo más parecido a España que mide. La pregunta del análisis es sencilla: si Google trae menos visitas, ¿qué canales crecen?
La respuesta corta: el correo y la publicidad en buscadores. Y entre los dos, el que es tuyo es el correo.
Esto va de qué significa para una pyme española y de cómo construir esa lista sin escribir a nadie que no te lo haya pedido.
Lo que dicen los datos, sin adornos
Primero, la caída. Entre agosto de 2024 y agosto de 2026, según el análisis, las visitas desde la búsqueda orgánica bajaron un 13 % en Estados Unidos y un 24 % en Francia.
El autor insiste en que no todo es culpa de la IA. Google enseña más anuncios y es más selectivo con las webs que muestra, y no todos los sectores caen igual. Los medios de comunicación son los que más pierden. En cambio, las webs pequeñas aguantan mejor: en la mediana, las visitas orgánicas de una web pequeña se quedaron más o menos planas.
Después, lo que crece. Comparando de enero a agosto de 2026 con los mismos meses de 2025:
- Las visitas desde el correo crecieron un 16,3 % en Estados Unidos y un 17,0 % en Francia.
- Las visitas desde publicidad en buscadores crecieron un 20,8 % y un 20,3 %.
- En números absolutos, el correo sumó más visitas que la publicidad: en Francia, 462 millones frente a 401 millones.
Y no es cosa de cuatro webs gigantes. La web mediana del estudio aumentó sus visitas desde el correo un 14,7 % en Estados Unidos y un 17,7 % en Francia.
Lo que los datos no dicen
Hay dos matices que el propio autor deja escritos y que conviene no saltarse.
El primero: parte de esas visitas vienen de correos que no son marketing, como confirmaciones de pedido o avisos. Las cuenta igual.
El segundo, y más importante: más visitas no es lo mismo que más clientes. El análisis mide de dónde llega la gente, no cuánto compra ni cuánto cuesta traerla. Lo dice tal cual.
Así que la lectura honesta es esta: el correo está ganando peso como vía para que la gente vuelva a una web, y lo hace mientras Google pesa menos. No que el correo vaya a llenarte la agenda.
Por qué el correo es distinto
La razón que da el autor para fijarse en el correo no es que sea moderno. Es que es tuyo.
Las visitas de Google dependen de cómo Google decida enseñar los resultados. Las de redes sociales, de cómo decida la red. Las de publicidad, de lo que pagues cada mes. Una dirección de correo de alguien que quiere saber de ti no depende de nadie más. Él lo llama construir audiencia en terreno propio, y lo describe como el canal de captación y fidelización menos volátil que hay.
También dice algo que cualquiera que tenga una pyme reconocerá: la mayoría de empresas no lo hace bien. Recogen correos y luego no mandan nada, o mandan solo ofertas.
Ya escribimos sobre por qué depender solo de las búsquedas es más arriesgado que antes en qué contenido sigue trayendo clientes cuando Google contesta sin dar el clic. Esto es la otra mitad: qué hacer con la gente que ya te encontró.
La regla que en España no se negocia
Antes de seguir, lo que no es este artículo: no es una invitación a comprar bases de datos ni a escribir a empresas que no te conocen.
En España, la Ley 34/2002 (artículo 21) restringe enviar comunicaciones comerciales por correo a quien no las ha pedido ni autorizado, y la restricción también se aplica entre empresas. Además de legal, es práctico: un correo que nadie esperaba se borra, y si se marca como no deseado, perjudica a los que sí esperaban tus correos.
La lista que vale la pena es la que se construye con permiso. Y una pyme tiene más gente de la que cree para empezar.
Quién está ya en tu lista sin que lo sepas
Piensa en todos los que te han escrito o llamado este año.
- Los contactos que preguntaron y no compraron todavía. Un comprador de vivienda que pidió información de una promoción, alguien que pidió precio de un coche, una persona que preguntó por un tratamiento.
- Los clientes actuales y antiguos. Gente que ya confió en ti una vez.
- Quien se apunta en tu web, si le das un motivo para hacerlo.
El problema no suele ser que falten personas. Es que nadie les preguntó si querían seguir sabiendo de ti, y sin esa pregunta no puedes escribirles para nada comercial.
Qué hacer esta semana
1. Pide el permiso cuando el contacto llega
El mejor momento para preguntar es cuando alguien te escribe. En el formulario, una casilla sin marcar: «Quiero recibir novedades de [tu empresa]». En una conversación, una frase al final: «¿Te aviso cuando haya novedades sobre esto?». Si dice que sí, apúntalo con la fecha.
Ejemplo: una promotora de obra nueva en la costa que recibe consultas de compradores extranjeros. Muchos no compran en la primera visita. Si en la primera respuesta se les pregunta si quieren recibir el avance de la obra y dicen que sí, la promotora puede escribirles cada mes con algo que de verdad esperan.
Para que esto funcione, la primera respuesta tiene que llegar. Un contacto que esperó dos días no va a decir que sí a nada. Lo explicamos en cuánto tiempo tienes para contestar un contacto.
2. Decide qué vas a mandar antes de mandar nada
El correo que se abre es el que resuelve algo. La forma más fácil de encontrar temas es mirar las preguntas que ya te hacen.
Ejemplo: un concesionario que recibe a menudo la misma pregunta sobre cuánto vale su coche al cambiarlo. Eso es un correo. Un despacho al que le preguntan cuánto tarda un procedimiento: otro correo, que explica plazos generales sin valorar el caso de nadie. Una clínica privada: qué incluye una primera consulta y cómo prepararla, nunca diagnósticos.
Si quieres afinar cómo se ve ese correo en un buzón que ya resume con IA, lo tienes en qué poner arriba para que el resumen diga lo que quieres.
3. Pon fácil darse de baja
Cada correo, con un enlace para dejar de recibirlos que funcione a la primera. No es solo una obligación: una lista que se limpia sola es una lista donde los que quedan quieren leerte.
4. Facilita que vuelvan directamente
El análisis tiene otra conclusión que pasa desapercibida. Las visitas directas, las de quien escribe tu dirección o te tiene guardado, son el canal más grande: en la web mediana, el 39 % de las visitas en Francia. Y caen mucho menos que las de Google. En la mediana, las webs pequeñas incluso las aumentaron.
El consejo del autor para cuidarlas es muy concreto: mira por qué página siguen los que entran por tu portada y pon más a mano los destinos más habituales. Un cliente que vuelve no debería pasar por el mismo recorrido que alguien que llega por primera vez.
Ejemplo: si la mayoría de los que entran a la web de una clínica acaban en «Pedir cita», ese botón tiene que estar arriba y a la vista, no al final de la página de tratamientos.
5. Mide con tus números, no con los del estudio
El análisis es de Estados Unidos y Francia. Para saber qué te pasa a ti, mira en tu herramienta de analítica las visitas por origen de los dos últimos años: buscadores, correo, directas, redes. Si tus visitas de Google bajan y las de correo no existen, ya sabes dónde está el hueco.
Y mide lo que importa de verdad: cuántas personas de tu lista vuelven a escribirte o a pedir cita, no cuántas abren un correo.
Lo que no cambia
Que Google mande menos visitas no cambia lo que hace que un contacto se convierta en cliente: que alguien le conteste pronto, con lo que preguntó, y que se pueda seguir la conversación después.
La lista de correo no es un canal nuevo para captar desconocidos. Es la forma de no perder a quien ya llamó a tu puerta.
Y tiene una ventaja que en una pyme pesa mucho: no exige un equipo de marketing. Exige tres costumbres. Preguntar a cada contacto si quiere seguir sabiendo de ti, apuntar la respuesta y, una vez al mes, mandar algo que le sirva. Ejemplo: un taller con una lista de 300 clientes que aceptaron recibir avisos no necesita campañas; necesita acordarse de escribirles cuando hay algo que les afecta, y que la respuesta a quien conteste llegue rápido.
Fuentes
- What channels grow when organic search shrinks? — Growth Memo, 2026.
- Ley 34/2002, de servicios de la sociedad de la información y de comercio electrónico — BOE.
Preguntas frecuentes
¿Puedo comprar una base de datos de correos y empezar a enviar?
No. En España, la Ley 34/2002 (artículo 21) restringe enviar comunicaciones comerciales por correo a quien no las ha pedido o autorizado, también entre empresas. La lista que sirve es la que construyes con permiso: personas que te escribieron, clientes y quien se apuntó en tu web. Para los detalles de tu caso, consulta a tu asesor.
¿Los datos de Francia valen para España?
Son el mercado más parecido que mide el análisis, pero no son datos de España. Sirven para ver la dirección, no para calcular cuánto vas a perder o ganar tú. Para eso, mira tus propios números de visitas por origen en los últimos dos años.
¿Un boletín mensual es suficiente?
Depende de lo que mandes. El autor del análisis dice que la mayoría de empresas no lo hace bien con sus posibles compradores por email. Un correo que solo anuncia ofertas se ignora pronto; uno que resuelve algo que tu cliente se pregunta se abre. La frecuencia importa menos que eso.
Un buen punto de partida son las preguntas que ya te hacen por teléfono, WhatsApp o formulario: cada una puede ser un correo.
Si casi no tengo lista, ¿por dónde empiezo?
Por los contactos que ya entran. Cada persona que escribe a tu empresa es alguien con quien puedes mantener la relación si se lo preguntas en ese momento y te dice que sí. Contestarle bien y rápido es lo primero; pedirle permiso para seguir en contacto es lo segundo.
El diagnóstico gratuito es media hora mirando cómo entra hoy un contacto en tu empresa, quién lo contesta, cuánto tarda y si en algún momento se le pregunta si quiere seguir sabiendo de vosotros. De ahí sale por dónde empezar.
Lo que hacemos está en la página del sistema de respuesta a los contactos: primera respuesta con contenido en menos de 60 segundos a cualquier hora, la pregunta que falta hecha, y el aviso al comercial que le toca con el contexto preparado. Sin tarifa publicada: el alcance y el importe se cierran por escrito después del diagnóstico.