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50.000 cifras inventadas citadas por ChatGPT durante siete meses: qué hacer con los datos reales de tu empresa

Parte de la serie sobre tiempo de respuesta a los contactos

Una web con 50.000 cifras falsas acabó citada por ChatGPT, un banco y un estudio académico. La IA busca números. Cómo publicar los tuyos, reales, y no copiar otros.

Accelera Nova Solutions

En marzo de 2026, un investigador que hoy trabaja en una empresa que mide la visibilidad de las marcas en los asistentes de IA compró un dominio nuevo y publicó en él 50.000 estadísticas en un solo día. Datos sobre posicionamiento, comercio electrónico y redes sociales de 200 países. Todos inventados. No comprobó ni uno. Según cuenta, le costó unos 30 dólares.

Lo que pasó después es la parte que interesa a cualquier empresa con web.

Google enterró el sitio casi enseguida. ChatGPT no. Siete meses después, el autor cuenta más de 10.000 visitas llegadas desde ChatGPT, más de 330 webs que enlazan al sitio y sus cifras falsas citadas en un artículo académico y en un informe de inversión de un banco.

Él mismo lo presenta como investigación, no como receta, y la web lleva ahora un aviso de que los datos son falsos. Aquí no vamos a hablar de inventar nada. Vamos a hablar de lo que el experimento enseña sobre cómo buscan los asistentes, y de qué hace una pyme con eso: publicar sus datos reales y no tragarse los ajenos.

Qué pasó, con los números del propio autor

Todo lo que sigue sale del artículo del autor. No hay otra fuente que lo confirme, así que conviene leerlo como lo que es: un experimento contado por quien lo hizo.

  • Google lo dejó de mostrar. Al principio se indexó casi entero en una semana. Después de dos actualizaciones de Google, la visibilidad se hundió. Hoy sus páginas tienen entre 5 y 20 impresiones.
  • ChatGPT siguió abriéndolo. En los últimos 30 días, unas 72.000 peticiones llegaron del agente que usa ChatGPT para abrir una página en el momento en que contesta a alguien. No es un robot que entrena un modelo: es ChatGPT leyendo una página falsa para responder a una pregunta real.
  • Las cifras falsas se volvieron citas reales. Las usaron un artículo académico, un informe de inversión del mayor grupo financiero de Catar, una publicación de economía de la India y un informe de una comunidad de creadores de Canadá. Y esas son solo las citas que enlazan al sitio.
  • Con datos reales también funcionó. Ya en su empresa actual, el autor repitió la prueba con una página de estadísticas comprobadas y con su fuente. Dice que casi de inmediato empezaron a enlazarla webs que, sospecha, se escriben con IA.

Por qué funciona: la IA busca un número y no lo comprueba

El autor explica el mecanismo en tres pasos. Cada vez más contenido se escribe con IA. Cuando la IA escribe, investiga el tema. Y cuando encuentra un hueco, busca una cifra para rellenarlo.

Hay tres detalles que importan.

Reescribe la pregunta y añade «estadísticas»

Cuando alguien le pide a un asistente que escriba sobre un tema, el asistente parte la petición en varias búsquedas propias. Según el autor, a esas búsquedas les añade palabras como «estadísticas», «datos», «informe» o el año. Quien pide un artículo sobre teletrabajo provoca una búsqueda de «estadísticas teletrabajo 2026».

Un número parece una prueba

«El teletrabajo crece» no aporta nada a quien escribe. «Un tanto por ciento concreto de los empleados trabaja desde casa al menos un día a la semana» sí: es concreto y se puede citar. Por eso, cuando el asistente escoge qué pasaje usar, una cifra le resulta lo más útil que puede encontrar.

Nadie verifica

El autor lo dice sin rodeos: en ese proceso no hay comprobación de datos. Verificar una cifra exigiría buscar otras fuentes, compararlas y resolver contradicciones, y eso es demasiado lento y caro para hacerlo en cada respuesta. Los asistentes ordenan los pasajes por lo bien que encajan con la pregunta, no por si son verdad.

Y Google no es todo

La lección que el propio autor considera la primera: salir en Google y que un asistente recupere tu página son problemas distintos. El asistente no copia los diez primeros de Google. Busca candidatos en sus fuentes y en su propia memoria, los reordena y abre unas pocas páginas. Una página invisible en Google puede funcionar bien en todos esos pasos.

Ya contamos en qué hace que la IA cite a una empresa lo que salió de un año de pruebas de otra empresa. Este experimento añade una pieza: los números concretos son un imán.

Lo que una pyme tiene y nadie más tiene: sus propios datos

El autor cierra con un consejo que es el más útil para una empresa pequeña: añade datos originales cuando puedas. Las cifras recopiladas de otros te dan alguna cita; cuando dices algo que nadie más dice, te conviertes en la fuente primaria.

Una pyme no tiene un departamento de estudios. Pero tiene algo mejor para esto: años de actividad propia que nadie más ha medido. Por ejemplo:

  • Plazos. Cuánto tarda de media un trámite, una entrega, una obra o una primera cita.
  • Preguntas. Cuáles son las cinco que más repite la gente antes de decidirse.
  • Calendario. En qué meses se concentran las consultas de tu sector.
  • Respuesta. Cuánto tardas en contestar a un contacto nuevo, por canal.
  • Origen. De qué provincias o países te escriben.

Ejemplo: una promotora de obra nueva en la costa que cuenta, con sus propios registros del último año, qué parte de las consultas llega en inglés y en qué meses. Cuando alguien le pida a un asistente un artículo sobre compradores extranjeros de vivienda en la costa, ese dato es justo el tipo de hueco que el asistente intenta rellenar.

Ejemplo: un concesionario que publica cuántos días pasan de media entre la primera consulta y la prueba del coche. No hay que dar nombres ni casos. Basta con el número, el periodo que cubre y cómo se ha contado.

Dos límites que no se discuten:

  1. Solo datos de conjunto. Nada que identifique a un cliente. Si dudas de si algo se puede publicar, pregúntaselo a quien lleve tu protección de datos. Esto no es asesoramiento jurídico.
  2. Solo lo que puedas defender. Si mañana alguien te pregunta de dónde sale la cifra, tienes que poder enseñarlo. Si no, no la publiques.

Cómo publicarlos para que se puedan citar

El autor da una lista de lo que le funcionó. Traducida a una web de pyme:

Una afirmación por frase

Los asistentes no recuperan páginas enteras: recuperan pasajes. Si un número necesita el párrafo de arriba para entenderse, probablemente no lo cojan. Escribe cada dato de forma que se sostenga solo: qué, cuánto, dónde y cuándo.

La fuente y el año al lado de cada número

«Según nuestros registros de enero a septiembre de 2026, …». Eso ayuda al asistente, a la persona que lo lea y a tu credibilidad. Si es un dato tuyo, di cómo lo has contado.

Titulares como los busca la IA

Los títulos de la página deberían parecerse a lo que el asistente busca: «Plazos de [tu servicio] en 2026», «Preguntas más frecuentes sobre [tu servicio]». Piensa en las búsquedas que hace el modelo, no solo en las que teclea una persona.

Fecha de actualización visible, y actualízala

El autor lo considera una señal real: una página de datos antigua pierde frente a una más nueva. Pon la fecha arriba y cámbiala cuando cambien los datos, no antes.

Que se pueda leer sin JavaScript

Los datos tienen que estar en el texto de la página que entrega el servidor, no escondidos en pestañas, imágenes o gráficos que solo aparecen al cargar. Y revisa que tu web no esté bloqueando a los robots de los asistentes sin que lo sepas. Lo explicamos en qué poner en robots.txt para la IA.

Sencillo

La página de datos de su empresa, dice el autor, es básicamente una lista. No necesitas diseño especial. Necesitas que el dato sea cierto y fácil de coger.

La otra cara: no copies cifras de la IA

El experimento tiene una lectura incómoda que el propio autor llama blanqueo de citas.

El primer día, una cifra falsa no tenía ninguna autoridad. Luego la citó un artículo académico. Luego un banco. Ahora, quien la encuentra ve un número con fuente, y esa fuente aparece citada por instituciones serias. El dato no se ha vuelto verdad, pero cada cita lo hace parecer más fiable.

Esto toca a cualquier pyme que use un asistente para escribir los textos de su web, una presentación o una propuesta a un cliente. Si el asistente te da una cifra y la pegas sin abrir la fuente, puedes estar repitiendo algo que nadie midió nunca. Y con tu nombre debajo.

La regla es simple:

  • Abre la fuente. Si no hay enlace, pídelo. Si el enlace no lleva a un estudio con autor, fecha y método, no uses el número.
  • Desconfía de las cifras redondas sin contexto. Un porcentaje sin año, sin país y sin quién lo midió es una alarma.
  • Mejor sin cifra que con una falsa. Un texto que dice «muchos clientes preguntan por plazos» es menos vistoso, pero no te deja en ridículo.

Google ya pidió por escrito revisar a mano el contenido hecho con IA; lo contamos en qué revisar en tu web según la guía de Google. Este experimento es la razón práctica.

Lo que no hay que esperar

Dos advertencias del propio autor, para no venderte humo.

Puede dejar de funcionar. Ahora que el experimento es público, los asistentes pueden cerrar ese hueco. Hoy funciona; mañana, quizá no.

Es una táctica, no una estrategia. El autor insiste en que no puede ser la base de toda tu presencia en buscadores de IA, y en que quien más se beneficia son las marcas en las que la gente ya confía. Una página de datos no sustituye a que otros hablen bien de ti.

Y una tercera, nuestra: aparecer citado no es lo mismo que vender. Si un asistente cita tu dato y alguien llega a tu web y te escribe, lo que decide si se convierte en cliente es lo que pasa en los minutos siguientes. Lo explicamos en cuánto tiempo tienes para contestar un contacto.

Qué hacer el lunes

  1. Haz una lista de cinco datos de tu propia actividad que nadie más tiene y que puedas defender con tus registros.
  2. Escoge uno y cuéntalo bien: qué es, cuánto, de qué periodo y cómo lo has medido.
  3. Publícalo en una página sencilla con la fecha de actualización arriba y cada dato en una frase que se entienda sola.
  4. Revisa los textos de tu web que tengan cifras de otros. Abre cada fuente. Si no la encuentras, quita la cifra.
  5. Apunta la fecha y vuelve dentro de un trimestre para actualizar los datos y ver si alguien los usa: busca tus números exactos entre comillas.

Nada de esto cuesta dinero. Cuesta una tarde de mirar tus propios registros y la disciplina de no publicar nada que no puedas probar.

Fuentes

Preguntas frecuentes

¿Tengo que publicar estadísticas para que la IA me cite?

No es la única forma, pero el experimento enseña que los asistentes buscan números cuando escriben sobre un tema. Si tu empresa tiene datos reales sobre su propio trabajo, publicarlos de forma clara es una manera barata de darles lo que buscan. Lo que no sirve es publicar cifras que no puedas respaldar.

¿Qué datos de mi empresa puedo publicar?

Datos agregados de tu propia actividad que no identifiquen a nadie: plazos medios, preguntas más repetidas, en qué meses se concentran las consultas, cuánto tardas en contestar. Nunca datos de un cliente concreto. Si dudas de si algo se puede publicar, consúltalo con quien lleve tu protección de datos.

Este artículo no es asesoramiento jurídico. Lo que se describe aquí son cifras de conjunto, sin nombres ni casos individuales.

¿Por qué Google dejó de mostrar esa web y ChatGPT no?

Según el autor, la visibilidad en Google se hundió tras dos actualizaciones justo después del lanzamiento, mientras ChatGPT siguió abriendo sus páginas. Su conclusión es que posicionar en Google y que un asistente recupere tu página son dos problemas distintos: el asistente reescribe la pregunta, busca candidatos por su cuenta y abre unas pocas páginas.

¿Cómo sé si una cifra que me da la IA es real?

Pide la fuente y ábrela. Si la cifra no aparece en un estudio, informe o encuesta con autor y fecha, no la uses. El experimento muestra que un número con un enlace detrás puede seguir siendo falso si ese enlace lleva a una web que se lo inventó.


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Lo que hacemos está en la página del sistema de respuesta a los contactos: primera respuesta con contenido en menos de 60 segundos a cualquier hora, la pregunta que falta hecha, y el aviso al comercial que le toca con el contexto preparado. Sin tarifa publicada: el alcance y el importe se cierran por escrito después del diagnóstico.

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Este artículo es de la serie Tiempo de respuesta a los contactos. Qué es el tiempo de primera respuesta, cómo se mide con lo que ya tienes y qué hacer con lo que entra cuando no hay nadie. Respuesta automática a los contactos que entran →

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