
A Google le escribe dos palabras y a la IA le cuenta su caso: qué tiene que decir la web de tu pyme
Parte de la serie sobre tiempo de respuesta a los contactos
Un estudio con 16.310 usuarios ve que a la IA le cuentan su situación y a Google le dan palabras sueltas. Qué cambia para la web de tu pyme y dónde están esas preguntas.
Si buscas un abogado en Google, escribes algo como «abogado deudas Madrid». Si se lo preguntas a una IA, es muy probable que escribas tres frases: qué te pasa, qué has intentado y qué te preocupa.
Lo intuíamos todos. Ahora hay datos. La agencia estadounidense iPullRank ha publicado un estudio que compara, persona a persona, cómo buscan las mismas 16.310 personas en Google y en buscadores con IA durante un mes. No son dos grupos distintos: son los mismos usuarios en los dos sitios.
La conclusión de la autora es que el comportamiento cambia tanto que lo que alguien hace en Google predice muy mal lo que hace con una IA. Para una pyme, eso tiene una consecuencia práctica: las preguntas con las que te pueden encontrar en una IA no están en las listas de palabras clave. Están en otro sitio, y ese sitio ya lo tienes.
Qué encontró el estudio
Los datos principales, tal como los publica iPullRank:
- En Google, se busca para encontrar. El 87% de las búsquedas eran consultas para localizar algo: una palabra, una marca, una web, un sitio cercano. Solo el 8% eran preguntas.
- En la IA, se pregunta. Las preguntas fueron el 27% de los mensajes, 3,3 veces más que en Google. Y aparecen peticiones que en Google casi no existen: «escríbeme», «compárame», «resúmeme».
- Para lo mismo, se escribe el doble. Cuando el estudio emparejó una búsqueda en Google y un mensaje a la IA de la misma persona sobre el mismo tema, el mensaje a la IA tenía una mediana de 9 palabras, frente a 5 en Google.
- A la IA se le cuenta quién eres. Uno de cada 12 mensajes a la IA (el 8,0%) decía el papel, la situación o el propósito de quien preguntaba. En Google, uno de cada 100 (el 1,2%).
- Esas preguntas no dejan rastro en Google. En el 96% de los mensajes a la IA, la misma persona no buscó ese tema en Google en los 30 minutos anteriores o posteriores.
- Los hábitos no se trasladan. Cómo busca alguien en Google explica solo el 4% de cómo le pregunta a una IA.
Un ejemplo del propio estudio lo resume bien. En Google alguien escribe «mejor portátil». A la IA le dice que es editor de vídeo autónomo, que tiene un presupuesto concreto, que trabaja con un programa determinado y que necesita llevarlo a las grabaciones. Es la misma persona con la misma necesidad. Pero la segunda pregunta lleva un oficio, un presupuesto y un uso que ninguna lista de palabras clave va a recoger.
Lo que el estudio no dice
Conviene leerlo con sus límites, porque la propia autora los pone:
- Los datos son de noviembre de 2024, de ordenadores de sobremesa en Estados Unidos. No es cómo se busca hoy en España.
- El panel no es representativo de todo el mundo: hay más hombres y más gente de 35 a 44 años que en la población general.
- La IA era una parte pequeña. Entre quienes usaban los dos sitios, la IA supuso el 2,7% de sus búsquedas. Google sigue siendo, con mucho, el sitio donde más se busca.
- Mide preguntas, no respuestas. El estudio no dice qué empresas salen recomendadas ni cuántos clientes llegan por ahí.
Así que no es un motivo para olvidarte de Google. Es una descripción de cómo pregunta la gente cuando habla con una IA. Y esa forma de preguntar se parece mucho a otra que conoces bien.
Se parece a cómo te escriben a ti
Piensa en el último formulario largo que te llegó. O en el último mensaje de alguien que no te conocía.
Casi seguro que no decía «presupuesto reforma». Decía algo como «tenemos un piso de 80 metros en una tercera planta sin ascensor, queremos cambiar baño y cocina, nos gustaría empezar en enero y vivimos fuera, ¿podéis encargaros?».
Eso es exactamente lo que el estudio describe: una situación, un plazo, una restricción y la pregunta al final. La gente que pregunta a una IA escribe como escribe a una empresa cuando por fin se decide a contactar.
Ejemplo: un despacho de Ley de Segunda Oportunidad. En Google le encuentran por «segunda oportunidad abogado» y poco más. En una IA, la consulta suena así: «soy autónomo, tengo deudas con dos bancos y con Hacienda, el negocio cerró el año pasado, ¿qué opciones tengo y cuánto tarda?». Es la misma consulta que ese despacho recibe cada semana por su formulario. La IA no va a valorar el caso, ni debe hacerlo tu web: lo que sí puede hacer tu web es dejar claro que ese tipo de situación es la que atiendes y qué pasa cuando escribes.
Search Console no te va a enseñar esas preguntas
Si el 96% de esos mensajes no tiene una búsqueda equivalente en Google, las herramientas que miran Google no los ven. Ni el informe de búsquedas de tu web ni los programas de palabras clave.
El estudio lo dice sin rodeos: los datos de búsqueda sirven para saber de qué temas se preocupa tu público, pero no cómo lo va a preguntar.
Y añade dónde está la mejor muestra: en las llamadas de venta, en las consultas que te llegan de posibles clientes, en las preguntas de los que ya lo son y en tus preguntas frecuentes. Es decir, en tu bandeja de entrada.
Una pyme no tiene un panel de 16.310 personas. Pero tiene algo mejor para su caso: cientos de mensajes reales de gente que buscaba exactamente lo que ella vende, escritos con sus palabras.
Qué tiene que decir tu web
Con esto delante, hay cuatro cambios que tienen sentido.
1. Contesta situaciones, no solo palabras
Junto a la página de «Reformas integrales», hace falta texto que diga «si vives fuera y quieres reformar un piso, así lo hacemos: visita, presupuesto por escrito y fotos semanales de la obra». No es otra página de servicio. Es el caso que más te llega, contado con las palabras con las que te llega.
Si ya trabajas con una lista de preguntas frecuentes, revísala con esta pregunta: ¿esto lo ha preguntado alguien de verdad, así, o lo escribimos nosotros pensando en lo que queríamos contar?
Sobre cómo elegir esas preguntas hay más detalle en tus clientes ya no buscan palabras, hacen preguntas.
2. Ten las dos versiones
El estudio insiste en algo que se olvida: la mayoría de la gente sigue escribiendo poco, también a la IA. Lo largo es una minoría que tira de la media. Así que tu web necesita las dos cosas: un título que diga qué haces en cuatro palabras y un texto que reconozca la situación completa.
3. Deja escritas las condiciones que el cliente menciona
Lo que la gente añade cuando habla con una IA son límites: presupuesto, plazo, zona, idioma, tamaño, si es para una empresa o para casa. Si tú atiendes en inglés, trabajas fuera de tu provincia o haces obras pequeñas, tiene que estar escrito en texto normal. Si no está escrito, nadie, ni persona ni máquina, puede saber que encajas.
4. Si vendes servicios, tu web cuenta
Un segundo estudio, publicado por Search Engine Land el mismo día, midió a dónde enlaza el modo con IA de Google. En respuestas sobre productos en Estados Unidos, el 46,5% enlazaban solo a páginas del propio Google. Pero en servicios locales, como fontaneros, abogados o dentistas, solo el 5,1% de los enlaces iba a páginas de Google.
Ojo con lo que mide: enlaces que aparecen en las respuestas, no clics ni ventas, y en el mercado estadounidense. Pero apunta a algo razonable: cuando alguien pregunta por un servicio, la respuesta tiende a mandar fuera de Google. Que tu web explique bien qué haces y para quién no es un detalle.
Y cuando ese cliente por fin te escribe
Hay una segunda lección, y es la que más dinero mueve.
La persona que llega desde una IA ya ha contado su caso una vez. Ha explicado su situación, su plazo y su duda. Si cuando te escribe le contestas con un genérico «gracias, le llamaremos» o, peor, con un formulario que le pregunta otra vez lo que ya dijo, la experiencia es mucho peor que la que acaba de tener.
Pasa lo mismo con quien rellena tu formulario con tres párrafos. Ha hecho el esfuerzo de explicarse. La primera respuesta tiene que demostrar que alguien lo ha leído: contestar lo que preguntó y hacer solo la pregunta que falta.
De cómo una IA prepara ese terreno antes de recomendar a nadie hablamos en antes de recomendarte, ChatGPT le hace preguntas a tu cliente.
Qué hacer el lunes
Una hora, sin comprar nada:
- Abre los últimos 30 mensajes que te han llegado de gente que no era cliente: formularios, correos, mensajes, notas de llamadas.
- Subraya la situación de cada uno: quién es, qué le pasa, qué plazo tiene, qué condición pone.
- Agrupa los que se repiten. Lo normal es que salgan cuatro o cinco situaciones que explican casi todo.
- Busca cada situación en tu web. Si no hay un texto que la reconozca con palabras parecidas, apúntalo.
- Escribe un párrafo por situación que falte: a quién va, qué haces en ese caso y qué pasa cuando te escribe.
Y una sexta, para la semana siguiente: lee cómo contestas hoy a esos mismos mensajes. Si la respuesta no usa nada de lo que el cliente contó, el problema ya no está en la web.
Fuentes
- How the Same 16,000 Users Behave in AI Search vs. Google — iPullRank, Cate Dombrowski, 29 de octubre de 2026.
- Google AI Mode sends 57% of product links to Google Shopping: Study — Search Engine Land, octubre de 2026.
Preguntas frecuentes
¿Tengo que reescribir toda mi web para la IA?
No. Lo que tienes sigue sirviendo a quien busca en Google, que según el mismo estudio sigue siendo la gran mayoría de las búsquedas. Lo que falta suele ser otra cosa: páginas o apartados que contesten situaciones concretas, con las palabras que usan tus clientes cuando te escriben.
¿De dónde saco las preguntas que mis clientes le hacen a la IA?
No las vas a ver directamente: nadie te enseña lo que tu cliente escribió en un asistente. Pero la forma de preguntar es muy parecida a la de un mensaje que te mandan a ti. Los formularios, correos, mensajes y notas de llamadas de los últimos meses son la mejor muestra que tienes.
El propio autor del estudio dice que el mejor punto de partida son las llamadas de venta, las consultas de contactos, las preguntas de clientes y las preguntas frecuentes.
¿Estos datos valen para España?
Con cautela. Son de noviembre de 2024, de ordenadores de sobremesa en Estados Unidos, y el panel tiene más hombres y más gente de 35 a 44 años que la media. Lo que sí parece trasladable es la diferencia de comportamiento: cuando la gente habla con una IA, deja de comprimir y cuenta su caso.
¿Si mejoro la web saldré recomendado por la IA?
Nadie puede prometer eso. Lo que sí puedes hacer es que, cuando alguien describa una situación que tú resuelves, en tu web haya un texto claro que la describa igual y diga qué haces en ese caso. Sin eso, es difícil que nadie te encuentre por esa pregunta.
El diagnóstico gratuito es media hora mirando, con mensajes reales delante, qué te escriben tus clientes y cómo se les contesta hoy: cuánto se tarda y si la primera respuesta usa lo que el cliente ya contó. De ahí salen las situaciones que tu web no cubre y lo que conviene cambiar primero.
Lo que hacemos está en la página del sistema de respuesta a los contactos: primera respuesta con contenido en menos de 60 segundos a cualquier hora, la pregunta que falta hecha, y el aviso al comercial que le toca con el contexto preparado. Sin tarifa publicada: el alcance y el importe se cierran por escrito después del diagnóstico.