
Antes de pagar la campaña de Black Friday, haz tú el pedido: qué puede revisar la IA en tu web y qué tiene que probar una persona
Parte de la serie sobre tiempo de respuesta a los contactos
Lanzar anuncios con un menú roto o una oferta agotada es pagar por perder clientes. Cómo usar la IA para revisar la web antes de la campaña y qué probar a mano.
Faltan pocas semanas para Black Friday y después viene la campaña de Navidad. Muchas pymes van a pagar anuncios estos días para llevar gente a su web. Y algunas van a pagar por llevarla a una web que falla.
Practical Ecommerce lo explicaba esta semana con dos ejemplos que cualquiera ha visto: la portada se ve bien en el ordenador, pero el menú no funciona en el móvil; los productos aparecen como disponibles, pero están agotados. La campaña sale, los clics se cobran y el fallo no lo ve nadie de dentro.
Su propuesta es usar la IA para revisar la web antes de encender los anuncios, con una condición clara: la IA ayuda a revisar, no sustituye a la persona que revisa. Esto va de cómo repartir el trabajo entre las dos.
Lo que dice el artículo, sin adornos
La idea, punto por punto:
- Empieza por las páginas de la campaña. Las categorías, los productos o servicios anunciados y el final del recorrido (el pago, o el formulario). No la web entera.
- Dale a la IA una tarea concreta y pídele pruebas. Nada de «encuentra todo lo que está mal».
- La IA sirve para leer: analizar capturas y contenido de las páginas y traducir informes técnicos a algo que se entiende.
- La persona sirve para comprobar si algo funciona. El menú en el móvil, elegir un producto, añadirlo al carrito.
- Haz un pedido de prueba y mira si la venta se registra bien en los informes de la plataforma de anuncios.
- Convierte lo encontrado en una lista, ordenada por el impacto en el cliente, y repítela antes de cada campaña.
El ejemplo que ponen es una tienda de ropa que anuncia 30 prendas y alguna está agotada. La IA puede detectarlo antes de que salga la promoción. Una persona, revisando a mano treinta fichas la tarde antes, probablemente no.
Por qué esto cuesta más dinero en campaña
Un fallo en la web siempre cuesta clientes. En campaña, además, cuesta dinero directo: pagas por cada visita que llega a la página rota.
Y hay un segundo coste que no sale en ningún informe. Quien llega desde un anuncio no te conoce. Si lo primero que encuentra es una oferta que no está, un botón que no responde o un precio distinto del anunciado, no vuelve a intentarlo. En por qué casi la mitad no se cree tu descuento de Black Friday se ve lo poco que hace falta para perder la confianza en una oferta. Un anuncio que promete algo que la web no cumple es el camino más corto.
Lo que puede hacer la IA
La parte de la IA es leer mucho y señalar contradicciones. Para eso hay que darle material:
- Las direcciones de las páginas de la campaña y su contenido. Hay servicios que extraen el texto y los enlaces de páginas públicas; muchos tienen un modo gratuito y una versión para quien no programa.
- Capturas de cada página, en el móvil y en el ordenador.
- Un informe técnico, si lo tienes. Los navegadores traen herramientas gratuitas que señalan velocidad, accesibilidad y aspectos básicos de posicionamiento, y hay rastreadores que, en su versión gratuita, recorren hasta 500 direcciones y detectan enlaces rotos y títulos que faltan.
Con eso, el artículo propone una instrucción que se puede adaptar casi tal cual. En español sería algo así:
Revisa las direcciones, capturas e informes adjuntos de nuestra web. Busca enlaces rotos, ofertas que se contradicen, disponibilidad engañosa, información de producto que falta y problemas de diseño en el móvil. Para cada problema, dame la página, la prueba y el impacto probable en el cliente. Marca lo que no puedas verificar. No afirmes haber hecho clics, rellenado formularios ni completado compras si no lo has hecho. No modifiques la web.
Y añade lo tuyo: qué anuncias, a qué precio, hasta cuándo, en qué condiciones. Sin eso, la IA no puede saber si la página contradice al anuncio.
Las dos frases que más importan
De toda la instrucción, dos frases evitan los errores más caros:
- «Marca lo que no puedas verificar». Una revisión que suena segura de todo es peor que una que dice dónde no ha podido mirar.
- «No afirmes haber hecho clics, rellenado formularios ni completado compras si no lo has hecho». Si la IA solo ha leído la página, no ha probado el formulario. Que lo diga. Si no, te quedas con la tranquilidad de algo que nadie ha comprobado.
Lo que tiene que probar una persona
El artículo es tajante: no hay sustituto para la prueba humana. Abre la web en el móvil y en el ordenador y haz lo que haría un cliente.
Si vendes online: usa el menú, elige un producto, escoge talla o color, añádelo al carrito y haz un pedido de prueba. Luego mira dos cosas: que el pedido ha entrado bien y que la venta aparece en los informes de la plataforma de anuncios. Si no aparece, la campaña va a optimizarse a ciegas.
Si recoges contactos: rellena el formulario como lo haría un cliente, desde el móvil, y no des la prueba por buena cuando veas el «gracias». Da la prueba por buena cuando el mensaje haya llegado a la persona que tiene que contestarlo. Un formulario que se envía y no llega a nadie es el fallo más caro que existe en una campaña de contactos, porque desde fuera todo parece ir bien.
Ejemplo: un taller que anuncia una revisión de invierno a precio cerrado. La página carga, el formulario se envía y sale el mensaje de agradecimiento. Pero los avisos llegan a una cuenta de correo que se creó con la web hace dos años y que no mira nadie. La campaña «no funciona» durante tres semanas, y el problema nunca fue el anuncio.
Hay una revisión de diez minutos pensada para el tráfico que llega desde redes sociales en cómo ve tu web un cliente desde el móvil. Antes de una campaña, sirve tal cual.
Y una prueba que el artículo no menciona: quién contesta
Una campaña concentra contactos en pocos días, y muchos llegan por la noche y en fin de semana. Antes de lanzarla, decide quién contesta lo que entre el sábado y cuánto tarda. Si la respuesta es «el lunes», buena parte de lo que pagas en anuncios se enfría en el fin de semana. En qué pasa con los contactos que llegan fuera de horario está el porqué.
La lista, no el informe
La última recomendación del artículo es la que más se olvida: el mejor resultado es una lista de problemas para actuar, no un informe de 40 páginas.
Para llegar a esa lista:
- Pide a la IA que agrupe lo encontrado según cuánto afecta al cliente.
- Valida cada punto con una persona. Lo que la IA no pudo verificar, se comprueba a mano o se descarta.
- Ordena por impacto. Un fallo en el pago o en el formulario pesa mucho más que un detalle de maquetación. Lo primero se arregla antes de lanzar; lo segundo puede esperar.
- Junta capturas y direcciones de cada fallo, para que quien lo arregle sepa por dónde empezar sin tener que buscarlo.
Y la parte aburrida: repetir lo mismo antes de cada campaña. Las webs se rompen solas. Un cambio de precio, un servicio que se deja de ofrecer, una actualización del formulario. Lo que funcionaba en la campaña de primavera no tiene por qué funcionar ahora.
Lo que no hay que esperar de esto
Para no prometer de más:
- La IA no prueba nada que no haya hecho. Si solo ha leído páginas, su revisión es una lectura, no una prueba. Por eso la persona no se puede saltar.
- No sustituye a quien mantiene la web. Encuentra problemas; arreglarlos es otro trabajo, y la instrucción del artículo pide expresamente que la IA no toque la web.
- No mejora el anuncio. Solo evita que un buen anuncio lleve a una página que lo estropea.
- No sustituye al sentido común del que conoce el negocio. La IA no sabe que ese servicio ya no lo ofreces o que el horario cambió en octubre. Eso lo sabes tú, y por eso se lo tienes que contar antes de pedirle nada.
Qué hacer el lunes
- Apunta qué vas a anunciar: oferta, precio, fechas y condiciones. Es lo que la IA necesita para detectar contradicciones.
- Reúne las páginas de la campaña y haz capturas en el móvil y en el ordenador.
- Pásale a la IA la instrucción de arriba con ese material y lo que has apuntado. Exige página, prueba e impacto de cada fallo.
- Haz tú el recorrido completo: pedido de prueba o contacto de prueba, hasta comprobar que ha llegado y que la plataforma de anuncios lo registra.
- Decide quién contesta en fin de semana mientras dure la campaña.
- Guarda la lista y repítela antes de la próxima.
Fuentes
- Find Site Errors with AI before Ads Run — Practical Ecommerce, noviembre de 2026.
Preguntas frecuentes
¿Puede la IA comprobar sola que mi web funciona?
No del todo. Puede leer el contenido de las páginas, mirar capturas e interpretar informes técnicos, y ahí encuentra mucho: enlaces rotos, ofertas que se contradicen, información que falta. Pero el artículo de Practical Ecommerce insiste en que comprobar si algo funciona, como un menú en el móvil, lo hace mejor una persona.
¿Qué le pido exactamente a la IA?
Una tarea concreta con material concreto: las páginas de la campaña, capturas y, si lo tienes, un informe de enlaces. Pídele que busque enlaces rotos, ofertas que no cuadran, disponibilidad engañosa, información que falta y problemas en el móvil, y que para cada fallo te dé la página, la prueba y lo que le afecta al cliente. No le pidas que «encuentre todo lo que está mal».
Añade dos instrucciones: que marque lo que no puede verificar y que no afirme haber hecho clics, rellenado formularios ni compras si no los ha hecho.
¿Puedo pasarle a la IA datos de mis clientes para la revisión?
Para esta revisión no hace falta. Basta con las páginas públicas de tu web, capturas e informes técnicos. Los datos personales de clientes no aportan nada aquí y es mejor no subirlos a ningún servicio externo sin haber revisado antes qué dice tu política de privacidad.
Mi web no vende online, solo recoge contactos. ¿También me afecta?
Sí, y con un fallo más difícil de ver: un formulario que parece enviarse y no le llega a nadie. Se paga cada clic igual, y no te enteras hasta que preguntas por qué la campaña no trae contactos. Por eso la prueba a mano termina cuando el mensaje de prueba ha llegado a quien tiene que contestarlo.
El diagnóstico gratuito es media hora mirando, con la hora delante, qué pasa con un contacto desde que pulsa «enviar» en tu web: a quién le llega, quién lo contesta y cuánto tarda, también en fin de semana. Antes de una campaña es el momento de mirarlo.
Lo que hacemos está en la página del sistema de respuesta a los contactos: primera respuesta con contenido en menos de 60 segundos a cualquier hora, la pregunta que falta hecha, y el aviso al comercial que le toca con el contexto preparado. Sin tarifa publicada: el alcance y el importe se cierran por escrito después del diagnóstico.